Nov 9, 2021

¿Qué es procrastinar y cómo evitarlo?

Definición de procrastinar, causas y formas para dejar de procrastinar.

Introducción

Si te encuentras día tras día postergando una tarea complicada, difícil y tediosa, no necesariamente significa pereza o falta de motivación. Estás procrastinando; pero ¿qué significa en realidad esta palabra?

¿Cómo entender lo que pasa en tu cabeza mientras te está sucediendo para poder usarlo a tu favor? Como casi todas las preguntas se encuentran en su lugar de origen, las respuestas también están allí, es decir, en una parte del cerebro.

Si tienes el hábito de posponer siempre las cosas, sigue leyendo para que entiendas cómo utilizar tu mente a tu favor para comenzar a tachar los ítems de tu lista de tareas pendientes.

¿Qué es procrastinar?

Proviene del latín, procrastināre. «Pro» hacia adelante, y «cras» que significa «mañana»,  es decir, dejar hasta mañana. Existe una raíz griega, akrasia, que hace referencia al hacer algo en contra de nuestro mejor juicio. 

Para algunos es sinónimo de holgazanería, déficit de atención o mala gestión del tiempo, sin embargo, el verdadero origen de la procrastinación se encuentra en tu mente, en tus emociones y en la manera en que respondes ante estos sentimientos.

Organizar los archivos en tu computadora por orden alfabético en vez de entregar a tu jefe el reporte que le debes desde hace días es un muy buen ejemplo de procrastinación. Es el ocupar tu tiempo con otras actividades que consumen tiempo, que no son productivos y solo son un mecanismo para evadir una tarea incómoda, difícil y verdaderamente importante. 

No es quedarse sin hacer nada, a veces consiste en hacer muchas cosas irrelevantes en vez de cumplir tus objetivos. Una persona que lave todos los platos, ordene sus archivos o planche todas sus corbatas antes de ponerse a trabajar no puede considerarse perezosa, ¿cierto?

¿Por qué procrastinamos?

Tim Pychyl, psicólogo y profesor de la Universidad de Carleton en Ottawa e investigador sobre la procrastinación describe en un estudio  realizado en el 2013 que «no se trata de una mala gestión del tiempo, sino de un problema de regulación de emociones». 

Es decir, existen estados de ánimo negativos que no te permiten realizar tu tarea, al menos inicialmente existen, en muchos casos emociones negativas que te distraen y evitan que lleves a cabo lo que tú sabes que debes hacer.

Este inventario de cogniciones procrastinatorias son los dragones que debemos identificar y vencer para dejar de procrastinar. Las tareas más complicadas en nuestra lista de pendientes tienden a ser las más difíciles y que más tiempo y energía consumen. 

¿Por qué no deberíamos ir al gimnasio o estudiar para nuestro examen de filosofía? Pues simplemente porque consumen tiempo y son difíciles. Nuestro cerebro, por defecto, busca la conservación de energía y nosotros le obedecemos por instinto.

  1. Temor al fracaso

Quizá no te sientes lo suficientemente bueno o solo te aterroriza que te juzguen por tu trabajo, por lo tanto, limpiar tu baño con un cepillo de dientes es más placentero que realizar las tareas importantes como entregar el reporte a tu jefe. Al procrastinar, sin darnos cuenta, estamos  evitando emociones negativas y le damos prioridad a la satisfacción a corto plazo que sentimos al evitar un fracaso posterior. 

Si no juego, no pierdo. En esta situación el centro de emociones negativas de tu cerebro, encargado del estrés y la ansiedad, está tomando el control de tus decisiones y de tu vida. El estrés y la ansiedad son importantes, nos mantienen a salvo, pero si son ellos los que toman las decisiones para nosotros, nos estaremos perdiendo de muchas cosas y éxitos potenciales. 

  1. Perfeccionismo e indecisión

Muchas personas lo ocultan detrás de una cortina de perfeccionismo e indecisión, sin embargo, realmente tiene que ver con baja autoestima y una aversión intensa al fracaso o al juicio por parte de los demás.

¿No has comenzado a aprender ese idioma extranjero «porque aún no tienes los bolígrafos de colores que tanto necesitas»? Quizá realmente no se trata de encontrar la manera perfecta de hacer las cosas, sino de que estás evitando a toda costa ponerte en riesgo y fracasar.

Existen dos problemas con esto; el primero es que no funciona, por lo general, las tareas que más procrastinamos son las más necesarias para nuestro crecimiento personal y profesional: no estamos evitando el fracaso, lo estamos invocando.

Y, segundo, la tarea no puede ser postergada por siempre y, a largo plazo, este hábito de procrastinar puede generar estrés, ansiedad crónica u otros problemas de salud. Todo se vuelve un círculo vicioso donde tu desempeño se ve afectado mientras más se acerca la fecha de entrega.

  1. Frustración

Si la tarea es complicada y tediosa puede existir frustración debido a lo mucho que te falta para completarla. Por naturaleza, evitamos las emociones negativas y tendemos ir hacia las positivas. El problema está en que en el camino para evitar la frustración tendemos a sentirnos más frustrados porque no sabemos cómo salir de ahí.

No te juzgues si eres parte del grupo de procrastinadores crónicos, parece ser que procrastinar es más común de lo que parece y existen técnicas y herramientas muy efectivas para que dejes de hacerlo.

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¿Cómo dejar de procrastinar?

En el artículo How to Beat Procrastination, publicado por el portal Harvard Business Review, se toma en cuenta los siguientes pasos para que logres vencer ese hábito de procrastinación.

  1. Imagina la satisfacción después de cumplir la tarea

Un grupo de investigación demostró, a través de un experimento, que las personas tienden a ahorrar más dinero para su retiro al ver fotos digitalmente alteradas de ellos con más edad. Al hacer el futuro un objeto tangible y observable, es más fácil entender los beneficios a largo plazo de realizar la tarea.

Si no sabes dónde comenzar, lo primero que deberías hacer es imaginar activamente los beneficios de entregar ese reporte o de escribir esa novela que siempre has querido comenzar. Enfócate en los beneficios inmediatos de cumplir con tus responsabilidades. 

  1. Comprométete con otras personas para terminar

La mayoría de nosotros valoramos mucho la opinión de los demás, por eso, decirle a alguien que vamos a realizar una tarea en un período de tiempo específico nos hace pensar dos veces antes de postergarla, puesto que nadie quiere ser visto como perezoso, sobre todo, en el ambiente profesional. 

Durante los últimos años, las redes sociales se convirtieron en excelentes para esto, si tienes una meta grande como bajar de peso o aprender un idioma, utiliza tus redes sociales: pon una fecha límite y hazle saber a una o a muchas personas que tienes un objetivo por cumplir.

Muestra tu rutina y tu progreso en tus redes sociales, si te parece cómodo. La mayoría de las veces el miedo a ser juzgado por el grupo, es decir, tu familia o amigos, va a ser el motor que te hará comenzar y no rendirte en el camino. 

  1. Evalúa el costo de la inacción

Existe el concepto de sesgo de omisión, en el que el cerebro tiene una tendencia a evaluar el mundo de manera positiva, es decir, podemos determinar los beneficios y consecuencias de hacer algo, pero no está acostumbrado a pensar en los beneficios y consecuencias negativas de no hacerlo.

Debes concientizar las consecuencias directas de tus hábitos de postergación, debes tener una imagen de las consecuencias de no actuar que te genere tanta aversión que te termine impulsando hacia adelante como un cohete. 

Al imaginar que si no entregas tu reporte a tiempo el viernes, deberás trabajar horas extras el sábado, en vez de pasar tiempo con tus familiares. Esta puede ser una manera excelente para impulsarte a cumplir tus metas.

  1. Identifica el primer paso

Toma las tareas abstractas como «aprender a tocar guitarra» y hazla tangible al pensar en pequeñas tareas realizables. Esto hará que hasta para la persona más procrastinadora del mundo sea pan comido.


Este primer paso puede ser tan simple como «buscar en internet y comprar una guitarra». Lo que queremos decir con esto es que debes poder identificar ese primer paso tan insignificante para poder construir sobre él. 

  1. Recompénsate constantemente

Debes darte un gusto cada vez que lleves a cabo una tarea que te cueste tanto. 

Si ya limpiaste tu baño o entregaste un reporte pendiente, es entonces el mejor momento para ir a tomarte un café o ver tu serie favorita.

Existen muchas maneras de vencer la procrastinación, pero lo más importante al respecto es que hagas introspección, entiendas que no es parte de tu personalidad y que no eres la única persona que tiene este hábito. Entonces, la próxima vez que sientas que no puedes dejar de procrastinar, hazte responsable de lo que sientes para vencer esos estados de ánimo negativos y cumplir todo lo que te propongas. 

Nuestros expertos en Sanarai pueden brindarte el apoyo emocional que necesitas para controlar tus hábitos de procrastinación y mejora tu productividad. ¡Programa tu sesión hoy!

Conclusions

Bibliografía

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