Jan 28, 2022

Expectativas: ¿Por qué nos afectan y cómo manejarlas mejor?

Aprender a diferenciar los tipos de expectativas que existen te ayudará a poder materializar lo que realmente quieres.

Introducción

Parece que no existe un solo concepto de expectativa, ya que hay tantas expectativas en el mundo como creencias para el ser humano. Podemos hablar de las expectativas predictivas, de las expectativas normativas, de las expectativas merecidas, de las realistas y de las que se alejan de todo esto y nos permiten soñar en grande. Y no es que soñar a lo grande tenga algo de malo, pero si no somos conscientes de las consecuencias de vivir solo desde estos puntos de vista, puede llegar a ser contraproducente a largo plazo.

No te preocupes. En este artículo, te contamos la forma en la que nos afectan las expectativas, sobre todo, cuando vienen del entorno. También hablaremos de cómo podemos estar en sintonía con nuestros deseos para hacerlos realidad.

¿Qué son las expectativas?

No podemos brindar una definición de expectativa o teoría de las expectativas sin antes mencionar que estas se basan en aquellas creencias personales o deseos que tenemos sobre lo que sucederá o no en determinado momento. 

Una expectativa de vida puede estar basada en una gran combinación de experiencias personales, anhelos, entornos y, ¿por qué no decirlo?, también de las personas que nos rodean. Es difícil hablar de expectativas por primera vez sin considerar que su raíz se divide tanto en aspectos subjetivos como en aspectos objetivos

Algo muy curioso de las expectativas es que no suelen ser de la misma forma, es decir, existen expectativas de pequeña posibilidad y otras tantas que son casi seguras de materializar. ¿Cómo se manifiestan unas y otras? Ahí es donde está la gran pregunta, ya que muchas veces no somos conscientes del origen. Algunos anhelos pueden venir, tal vez, de forma automática, alimentados por nuestras ilusiones. Otros, por su parte, sí pueden ser de carácter reflexivo, y están más ligados a una posibilidad razonable. 

La teoría de las expectativas no habla de algo malo, todo lo contrario. Forma parte de la motivación humana. Es una realidad. Es la información disponible que tenemos a nuestro alcance y que nos permite prepararnos para el futuro. A través de ella, podemos armar planes de acción ante determinadas situaciones.

Tipos y ejemplos de expectativas

Existen distintos tipos de expectativas. Conocer cada uno te ayudará a mantenerlas más ajustadas a la realidad y, desde luego, a poder materializarlas.

Expectativas predictivas

Con este tipo de expectativa, estamos casi seguros de lo que va a suceder en alguna situación cercana. Podemos imaginar, por ejemplo, lo que ocurrirá en la próxima entrevista de trabajo que tenemos agendada. Funciona como una recreación de lo que esperamos que suceda.

Por lo general, estos pensamientos están estrechamente relacionados a situaciones similares vividas anteriormente, momentos parecidos que nos predisponen o, tal vez, se basan en experiencias de personas cercanas a nosotros. Además de imaginarnos un escenario, también mantenemos una expectativa en cuanto al estado de ánimo que podríamos tener: ¿estaremos felices, tristes, melancólicos, etc.?

Expectativas normativas

Pensar que una persona no va a fumar en un espacio cerrado, que un funcionario público nos tratará con amabilidad o que una persona no verá su móvil mientras cruza una calle son algunas de las expectativas que forman parte de las normas que hemos asumido dentro de la sociedad. 

Todos conocemos y compartimos ciertos valores, es la información disponible que tenemos como colectivo. Por lo tanto, esperamos que los demás se comporten de determinada manera en diferentes situaciones sociales.

Expectativas merecidas

Puede ser una de las expectativas más subjetivas que tenemos, ya que se alimentan de lo que creemos merecer, desde nuestro punto de vista. Por ejemplo, si somos buenos empleados (cumplimos con nuestras obligaciones, somos puntuales, tratamos a todos con respeto, y más), pensamos que el próximo ascenso será nuestro.

El problema de este tipo de pensamientos empieza cuando son irracionales. Aquí ignoramos los deseos de otros, no contamos con los imprevistos propios de la vida ni con la incertidumbre constante. Las consecuencias de esto son indignación y sufrimiento. El mundo no nos parece justo, pero no significa que lo sea. Es nuestra percepción. 

Puedes programar tu sesión con nuestros expertos en apoyo emocional en Sanarai. ¡Sentirse bien es lo primero!

Suscríbete para recibir las últimas noticias
Suscribirse

¿Cómo nos afectan las expectativas de los demás?

Es cierto que las expectativas que tenemos de nosotros mismos nos afectan. Pero también es cierto que las expectativas que los demás tienen de nosotros pueden llegar a transformarnos, tanto así, que podemos llegar a tener actitudes que antes no podíamos ni imaginar. Las creencias de los demás sobre nosotros son una fuerte influencia.

El psicólogo e investigador Bob Rosenthal, al principio de su carrera, demostró cómo los pensamientos y expectativas personales pueden influir en lo bien que una rata maneja un laberinto. Como parte de su experimento, colocó carteles con las palabras «inteligente» y «tonta» en las jaulas de las ratas. Ninguna de estas categorías era cierta. Fueron colocadas al azar por primera vez. Luego, invitó a su laboratorio a un grupo de investigadores y les propuso trabajar con las ratas para ver que tan bien completaban un laberinto. El resultado fue que las ratas «inteligentes» lo hicieron el doble de bien que las «tontas». Puedes conocer más de este experimento aquí.

El experimento de Rosenthal y de sus colaboradores reflejó la influencia y la importancia de la teoría de las expectativas. El concepto que tiene el ser humano sobre sí mismo se ha creado por las expectativas que tienen los demás. Si miramos atrás, podremos darnos cuenta de esto: nuestros padres han sido una gran influencia, al igual que nuestros maestros y amigos de la infancia. Este tipo de influencia puede tener importantes consecuencias: positivas y negativas. Este efecto, conocido como Pigmalión, es muy importante para entender cómo influimos los unos con los otros.

Si estamos trabajando en una empresa, podemos ver el efecto Pigmalión cuando uno de los líderes tiene formada una determinada imagen de sus empleados y los trata según esa expectativa que se ha formado en su mente. El empleado puede percibir esa mirada, aunque nadie se la diga. Si es positiva, todo se dará en las mejores condiciones. Pero si es negativa, seguramente existan problemas de comunicación y salgan a la luz ciertas inseguridades o temores.

Cuando tenemos la tendencia a ver los errores de los demás, sentimos desesperación. Esta actitud solo condiciona a que se repita una y otra vez el mismo patrón de conducta. Una vez que comencemos a ver lo mejor de las personas con las que interactuamos y trabajemos en ello, podremos expresar lo mejor de nosotros, ayudaremos a esa persona y mantendremos relaciones más saludables a largo plazo.

Recomendaciones para un mejor manejo de expectativas

No tiene nada de malo mantener expectativas realistas. No le hacen daño a nadie. De hecho, tiene grandes beneficios como hemos podido ver. Pero cuando se trata de mantener, aunque sea una gran expectativa de vida basada solamente en deseos alejados de la realidad, puede conducirnos a emociones de tristeza, desilusión, frustración o fracaso. 

A continuación, algunas recomendaciones para lograr un mejor manejo de las expectativas y de las emociones:

  1. Intenta diferenciar las expectativas reales y las irreales: mientras más alta sea la expectativa, es probable que sea menos realista. Se trata de ser más proactivos con nosotros mismos desde un terreno seguro.
  2. Vive más en el presente: recordemos que las expectativas nacen desde nuestras experiencias pasadas y se vislumbran en el futuro, pero es en el presente donde podemos materializarlas. Vivir fuera del presente podría llevarnos a ser pasivos y herméticos.
  3. No busques satisfacer las expectativas de los demás: la motivación humana no se puede basar en cumplir los deseos de los demás. Tener esta actitud ante la vida es agotador y nada satisfactorio para ambas partes. Dar un no por respuesta, siempre y cuando sea con respeto, puede ser el ejercicio más sano y educativo.
  4. Comunica tus expectativas: al igual que nosotros no sabemos los deseos de los demás, no podemos esperar que los demás adivinen los nuestros. Comunicar nuestras expectativas de algo aumenta la probabilidad de que se cumpla. Pero es muy importante ser asertivo y empático con el otro, no se trata de imponernos. Poder manifestar nuestro pensamiento o punto de vista implica también respetar el del otro.
  5. Espera menos y toma la iniciativa: cuando existe una posibilidad razonable de que algo se cumpla, debemos ser activos también. Mantener la pasividad no nos llevará al lugar que queremos. El plan de acción que debemos mantener es el de ser proactivos, pero permitiendo la incertidumbre. En el caso de que no lleguemos al objetivo deseado, mantener este equilibrio nos llenará de un gran aprendizaje.

Sí, necesitamos de mucha práctica. Pero no hay nada más satisfactorio que poder recorrer nuestro camino en armonía con nosotros mismos y con nuestras emociones. Piensa en tu día a día, porque ahí es donde radica la fuente para empezar a disfrutar.

Tu crecimiento personal es vital. Si necesitas apoyo emocional, programa tu sesión hoy con nuestros expertos en Sanarai.

Conclusions

Bibliografía

¿Qué es Sanarai?
Es una plataforma donde puedes conectar con psicólogos de México para obtener sesiones de apoyo emocional.
Conócenos

¡Únete a nuestra comunidad!

Sigue aprendiendo