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La vulnerabilidad psicológica es la mayor susceptibilidad de una persona a desarrollar malestar o un cuadro clínico frente a una situación adversa.
Un vínculo es el lazo estable que se establece entre dos personas a partir de una historia de interacción compartida.
Un trastorno mental es un patrón de síntomas emocionales, cognitivos o conductuales que causa malestar significativo o interfiere con el funcionamiento diario de una persona.
El trastorno de estrés postraumático (TEPT) es un cuadro que puede aparecer después de haber vivido o presenciado un hecho traumático.
La terapia sistémico-familiar entiende el problema como parte de un sistema de relaciones y no como una propiedad de la persona que lo presenta.
El psicoanálisis es un enfoque psicoterapéutico que parte de la existencia de procesos inconscientes que condicionan lo que una persona siente y hace.
La terapia Gestalt es un enfoque psicoterapéutico centrado en la experiencia del momento presente y en ampliar la conciencia de lo que la persona siente, hace y evita aquí y ahora.
La terapia existencial humanista es un enfoque psicoterapéutico que parte del potencial de desarrollo de cada persona y trabaja las preguntas por el sentido, la libertad, la responsabilidad y la finitud.
La terapia cognitivo-conductual es un enfoque psicoterapéutico que parte de la relación entre lo que una persona piensa, lo que siente y lo que hace, e interviene sobre los pensamientos y las conductas que sostienen el malestar.
«Terapia» designa cualquier tratamiento orientado a aliviar síntomas.
La sobreprotección es un patrón de cuidado que excede lo que la persona necesita e impide que desarrolle sus propios recursos.
Un síntoma es la expresión subjetiva de un proceso que le está ocurriendo a una persona: solo ella lo percibe y lo reporta, como el dolor, la angustia o la visión borrosa.
La salud mental es un estado de bienestar que permite a una persona afrontar las tensiones de la vida, desarrollar sus capacidades, aprender, trabajar y participar en su comunidad.
Una rutina es una secuencia estable de actividades que se repite en el tiempo, con horarios y orden previsibles.
La resiliencia es la capacidad de adaptarse y recuperar el funcionamiento habitual después de una adversidad, una pérdida o un período de estrés intenso.
El psicodiagnóstico es el proceso mediante el cual un profesional evalúa y caracteriza el funcionamiento psíquico de una persona, integrando la entrevista clínica, la historia y, cuando corresponde, instrumentos validados.
Un prejuicio es una actitud negativa hacia una persona basada únicamente en su pertenencia a un grupo, formada antes de conocerla.
El pánico es un episodio de miedo intenso que aparece de forma repentina y alcanza su punto máximo en pocos minutos, con síntomas físicos fuertes como taquicardia, falta de aire y sensación de muerte inminente.
El narcisismo es un patrón caracterizado por una visión grandiosa de uno mismo, necesidad constante de admiración y dificultad para registrar lo que sienten los demás.
El miedo es una emoción básica que activa respuestas de protección, como huir, evitar o quedarse inmóvil, ante un peligro real o percibido.
En psicología clínica, la manía es un estado de ánimo anormalmente elevado, expansivo o irritable, con aumento marcado de la energía y la actividad, sostenido durante al menos una semana.
«Interpersonal» designa todo lo que ocurre entre dos o más personas: la comunicación, el conflicto, la relación.
El insomnio es la dificultad persistente para iniciar el sueño, mantenerlo o volver a dormirse, acompañada de consecuencias durante el día: cansancio, irritabilidad o problemas de concentración.
El insight es la comprensión súbita y clara de algo que antes no se entendía, sobre todo de uno mismo.
La individuación es el proceso por el cual una persona se diferencia de lo que se espera de ella y llega a ser sí misma, integrando las partes propias que había dejado de lado.
La impulsividad es la tendencia a actuar de forma rápida y sin evaluar las consecuencias, en respuesta a un impulso interno o a un estímulo externo.
La idealización es el proceso de atribuir a una persona, una relación o una situación cualidades exageradamente positivas, ignorando o minimizando lo que las contradice.
La hiperactividad es un nivel de actividad motora e inquietud superior a lo esperable para la edad y el contexto de la persona.
«Fisiológico» describe lo relativo al funcionamiento del cuerpo.
El estrés es la respuesta del organismo ante una demanda que percibe como superior a sus recursos.
El estigma es la marca social negativa que se asocia a una condición, una característica o un grupo, y que lleva a tratar de forma distinta a quien la porta.
El entorno es el conjunto de condiciones externas a la persona que influyen en su comportamiento y en su salud mental: los vínculos, la familia, el trabajo, la comunidad y las condiciones materiales de vida.
La empatía es la capacidad de entender lo que siente otra persona y de reconocer su perspectiva como distinta de la propia.
El egoísmo es la tendencia a priorizar de forma sistemática el propio interés sin considerar el de los demás, incluso cuando eso los perjudica.
La depresión es un cuadro clínico caracterizado por ánimo bajo, pérdida de interés o de placer en actividades que antes lo producían, y otros síntomas asociados, sostenidos durante al menos dos semanas y con deterioro del funcionamiento.
«Conductual» es el adjetivo que designa todo lo relativo a la conducta, es decir, al comportamiento observable de una persona.
La comunicación no verbal es todo lo que una persona transmite sin usar palabras: gestos, expresión facial, postura, contacto visual, tono de voz, ritmo del habla y distancia física.
«Cognitivo» designa todo lo relativo a los procesos con que la mente capta y procesa información: atención, percepción, memoria, lenguaje, razonamiento y toma de decisiones.
La codependencia es un patrón de relación en el que una persona organiza su vida alrededor de los problemas de otra, hasta descuidar sus propias necesidades.
La autoestima es la valoración subjetiva que una persona hace de sí misma: el juicio afectivo sobre su propio valor, su competencia y su merecimiento de afecto.
El autoanálisis es el proceso por el cual una persona examina sus propios pensamientos, emociones y conductas para entender por qué actúa como actúa.
La atención es el proceso cognitivo que selecciona a qué parte de la información disponible responder, y que descarta el resto.
La ansiedad social es el miedo intenso y persistente a ser observado, evaluado o juzgado de forma negativa en situaciones de interacción.
La ansiedad es una respuesta anticipatoria del organismo ante una amenaza percibida, que puede no estar presente ni ser identificable.
La agorafobia es el miedo intenso a situaciones de las que sería difícil salir o en las que no habría ayuda disponible si apareciera un malestar intenso: transporte público, multitudes, filas, espacios cerrados o estar lejos de casa.
El afecto es el sentimiento de cercanía, cariño y vínculo que una persona desarrolla hacia otra.