Sep 21, 2022

¿Problemas de sueño? Todo lo que debes saber sobre el insomnio

El insomnio es un trastorno del sueño que puede afectar muchos aspectos de nuestra vida y que puede ser prevenido con algunos cambios del estilo de vida.

Introducción

Tener un sueño adecuado de forma consistente es esencial para el funcionamiento de nuestro cuerpo y de nuestra mente y, por lo tanto, influye directamente en nuestra calidad de vida. Existen numerosos factores y situaciones que pueden afectar la fisiología de nuestro sueño y llevarnos a tener problemas a la hora de dormir.

Sigue leyendo para aprender más sobre el insomnio y cómo tratarlo.

¿Qué es el insomnio?

El insomnio es un trastorno del sueño en el cual las personas que lo padecen tienen dificultades para conciliar el sueño, mantenerse dormidos o lograr un sueño de buena calidad. Muchos casos de insomnio ocurren a pesar de que se logren las condiciones ideales para el sueño, como tener un horario de sueño regular, cumplir con una buena cantidad de horas de sueño y tener una rutina ideal de higiene del sueño.

El insomnio y una pobre calidad del sueño pueden afectar la calidad de vida al causar problemas como falta de energía, de memoria, de concentración y de somnolencia diurna. Además, aumenta el riesgo de padecer afecciones médicas como presión arterial alta, cardiopatías o diabetes.

Es difícil establecer cuál es la línea que separa el sueño normal del sueño patológico, pero, por lo general, se considera que lo normal es no tardar más de 30 minutos en conciliar el sueño cuando nos acostamos y cuando intentamos volver a dormir después de despertarnos en medio de la noche. Este tiempo se conoce como latencia del sueño, y suele ser menor en niños, adolescentes y adultos jóvenes. 

Tipos de insomnio

En insomnio se puede clasificar de dos formas, según su duración y según el momento del sueño que se ve más afectado.

Clasificación del insomnio según su duración:

Esta clasificación utiliza el punto de corte de tres meses para diferenciar entre dos tipos de insomnio: el insomnio crónico y el insomnio agudo.

  • Insomnio crónico o a largo plazo: se habla de insomnio crónico cuando la persona presenta problemas del sueño, al menos, tres veces a la semana durante un mínimo de tres meses. Este se suele asociar a síntomas diurnos como cansancio, problemas de concentración e irritabilidad. 

En la mayoría de los casos, se relaciona a problemas de salud mental, como trastornos de ansiedad, el consumo de sustancias estimulantes como el consumo de cafeína, u otros problemas médicos como dolor crónico, enfermedad de Parkinson y apnea del sueño. En otros casos no se encuentra una causa clara del insomnio, lo que se conoce como insomnio primario.

  • Insomnio agudo o a corto plazo: este tiene una duración menor a tres meses y suele ser causado por estrés o por cambios en el horario, ya sea por viajes, cambios en el horario de trabajo o en el entorno, aunque también puede tener causas similares a las del insomnio crónico. 

Este tipo de insomnio es más común en mujeres y en personas mayores. Se estima que en el transcurso de un año, entre el 15 % y el 20 % de las personas van a tener algún tipo de insomnio agudo.

Clasificación del insomnio según el momento de aparición

  • Insomnio de conciliación: este tipo de insomnio se refiere a la dificultad en el inicio del sueño, es decir, un aumento de la latencia del sueño.
  • Insomnio de mantenimiento: también llamado insomnio intermitente, se refiere a la dificultad para mantener el sueño durante la noche. Este tipo de insomnio se puede manifestar como despertares frecuentes,  o como la imposibilidad para conciliar el sueño después de despertarse durante la noche. De cualquier forma, esto altera la arquitectura del sueño y disminuye el porcentaje de sueño profundo.
  • Insomnio de despertar precoz: el despertar precoz es cuando la persona se despierta antes de la hora esperada. Aunque muchas personas tienen la costumbre de despertarse temprano y por eso suelen despertarse antes de que suene su despertador, esto no se considera un trastorno del sueño, a menos que la persona se sienta cansada durante el día por despertarse tan temprano.
  • Insomnio mixto: se habla de insomnio mixto cuando una persona presenta dos de los tres tipos de insomnio mencionados anteriormente al mismo tiempo. Es decir, la persona presenta cualquier combinación de insomnio de conciliación, de mantenimiento o de despertar precoz.
  • Insomnio global: se presenta cuando la fisiología del sueño se altera por completo y la persona presenta los tres tipos de insomnio a la vez (de conciliación, de mantenimiento y de despertar precoz). Este suele ser un tipo de insomnio severo porque el número de horas dormidas suele ser muy insuficiente.

Síntomas del insomnio

Los síntomas de insomnio pueden afectar de forma negativa tu calidad de vida. El síntoma principal es la percepción subjetiva de sueño insatisfactorio, y de este se derivan la mayoría de los síntomas diurnos causados por el insomnio. Otros síntomas de insomnio son los siguientes:

  • Permanecer despierto por mucho tiempo antes de lograr conciliar el sueño.
  • Despertarse muchas veces y dormir solo cortos periodos de tiempo.
  • Irritabilidad, depresión, ansiedad y cansancio durante el día.
  • Despertarse muy temprano, frecuentemente antes de la hora en la que se quería despertar.
  • Dificultad para prestar atención, concentrarse o recordar detalles.
  • Sentir preocupación constante respecto a la falta de sueño.
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Factores de riesgo y causas del insomnio

La mayoría de las personas suelen tener algunas noches en las que no pueden conciliar el sueño, sin sufrir de insomnio. Asimismo, aunque cualquier persona puede desarrollar insomnio en cualquier momento de su vida, el riesgo es mayor si tiene alguno de los siguientes factores de riesgo:

  • Sexo femenino: el mayor riesgo de insomnio en las mujeres se debe a varios fenómenos, como los cambios hormonales durante el ciclo menstrual, la sudoración nocturna y los calores durante la menopausia, y los cambios del patrón de sueño durante el embarazo.
  • Edad mayor a 60 años: el riesgo de insomnio aumenta con la edad por los cambios en el patrón de sueño y el deterioro de la salud.
  • Trastornos de salud mental o afecciones médicas: existen muchos problemas de salud física y mental que pueden causar alteraciones en el sueño.
  • Situaciones estresantes: los momentos y los eventos estresantes pueden causar insomnio agudo, mientras que el estrés crónico aumenta el riesgo de insomnio crónico. Las preocupaciones por el trabajo, los estudios,  el dinero, la familia, etc., y todos los pensamientos asociados a ellas pueden mantener la mente activa durante la noche, lo que dificulta la conciliación del sueño.
  • No tener un horario de sueño regular: los cambios en el horario de trabajo y los viajes a otras zonas horarias aumentan el riesgo de insomnio al alterar el ciclo de sueño-vigilia.
  • Antecedentes familiares: existen ciertos factores genéticos que pueden afectar la profundidad de su sueño, y esto es algo que se debe considerar si varios miembros de la familia presentan insomnio.
  • Estilo de vida: algunos hábitos pueden aumentar el riesgo de desarrollar insomnio. Algunos de estos son los cambios frecuentes de la rutina (especialmente a la hora de dormir y/o despertar), las interrupciones frecuentes del sueño, las siestas prolongadas durante el día y la escasa actividad física durante el día.

El insomnio es un trastorno multifactorial que tiene muchas causas que frecuentemente coexisten en una sola persona. Las causas más comunes son algunas de las siguientes:

  • Malos hábitos de sueño: los malos hábitos de sueño incluyen horarios irregulares del sueño, tomar siestas largas durante el día, realizar actividades estimulantes antes de acostarse, tener un entorno incómodo para dormir, y usar la cama para otras actividades como trabajar, comer o ver televisión. El uso de dispositivos con pantallas, como computadoras, televisiones, consolas de videojuegos y teléfonos, puede afectar el ciclo del sueño.
  • Alimentación en exceso en la noche: comer en exceso antes de dormir puede causar molestias físicas al momento de dormir, como acidez estomacal y reflujo gastroesofágico, lo cual puede mantener a la persona despierta.
  • Consumo de cafeína, nicotina y alcohol: el café, el té, las bebidas con cola y otras bebidas con cafeína son estimulantes. Beber estas en la noche puede impedir la conciliación del sueño; la nicotina tiene un efecto similar. El alcohol, por su lado, es un inhibidor que puede ayudar a conciliar el sueño, pero, como efecto secundario, evita que se alcancen las fases más profundas del sueño.
  • Ocupación y entorno: ciertos factores en el entorno pueden alterar el ciclo sueño-vigilia, que son las señales que utiliza el cuerpo para saber cuándo dormir y cuándo mantenerse despierto. Estos factores son el trabajo por turnos o el trabajo nocturno, el ruido o luz durante la noche, las temperaturas incómodamente altas o bajas a la hora de dormir, viajar con frecuencia a diferentes zonas horarias.

¿Cómo se diagnostica un trastorno del sueño?

De acuerdo con la quinta edición del Manual diagnóstico y estadístico de trastornos mentales, un médico puede diagnosticar insomnio si una persona tiene dificultad para conciliar el sueño o permanecer dormida durante, al menos, tres noches a la semana durante tres meses, a pesar de tener suficientes oportunidades para dormir.

El diagnóstico de insomnio pueden hacerlo tanto especialistas en psiquiatría como médicos de atención primaria, después de realizar una evaluación extensa del paciente y de su historial clínico. Los elementos necesarios para diagnosticar insomnio son algunos de los que te mencionamos a continuación:

  • Historia clínica, lo que incluye los síntomas que está experimentando, sus antecedentes personales y familiares, y el uso de medicamentos.
  • Historial del sueño: duración habitual del sueño, si siempre se duerme a la misma hora, actividades que realiza antes de la hora del sueño y especificaciones del entorno a la hora de dormir.
  • Examen físico para descartar otros problemas médicos que puedan causar insomnio.
  • En algunos casos se puede recomendar un estudio del sueño en el cual se monitorea al paciente mientras duerme para medir la calidad y profundidad del sueño, así como la respuesta del cuerpo a los problemas del sueño, como cambios en la frecuencia cardíaca y en la presión arterial.

Tratamiento del insomnio

El tratamiento del insomnio va a depender del tipo de insomnio, las causas del insomnio y la severidad del mismo. Este tratamiento puede incluir:

1. Corrección de la causa de origen: si durante la evaluación del paciente se detecta una condición que pueda ser la causa del insomnio, la corrección de esta condición es el primer paso que se debe tomar al tratar a la persona con insomnio.

2. Cambios en los hábitos de sueño: en caso de no encontrarse una causa de origen del insomnio, entonces practicar una buena higiene del sueño es lo primero que se debe intentar para conciliar el sueño con más facilidad y permanecer dormido durante toda la noche. Algunos consejos para mejorar la higiene del sueño son:

  • Mejorar el entorno de la habitación: para tener un sueño adecuado es necesario un lugar fresco, tranquilo y oscuro. Es necesario evitar utilizar dispositivos electrónicos en la hora antes de dormir, ya que estas fuentes de luz pueden alterar el ciclo sueño-vigilia.
  • Dormir y despertar aproximadamente a la misma hora todos los días: esto incluye los fines de semana y, de ser posible, evitar los turnos nocturnos o cambiantes en el trabajo.
  • Evitar consumir cafeína, nicotina y alcohol cerca de la hora del sueño: todas estas sustancias alteran el ciclo de sueño-vigilia de una forma u otra, ya sea dificultando la conciliación del sueño o el mantenimiento del mismo.
  • Hacer actividad física regularmente: hacer ejercicio tres o más días a la semana, al menos seis horas antes de la hora de dormir, porque aunque la actividad física ayuda a regular el sueño, ejercitarse cerca de la hora del sueño puede causar dificultades para conciliar el sueño.
  • Evitar siestas en la tarde o noche: tomar siestas ocasionalmente no tiene nada de malo, pero tomarlas muy cerca de la hora de dormir altera el ciclo sueño-vigilia.
  • Limitar la cantidad de alimentos y bebidas antes de la hora de dormir: para evitar la incomodidad asociada a comer grandes cantidades de comida en la noche y evitar los despertares asociados a viajes al baño.
  • Aprender nuevas formas de manejar el estrés: si la causa del insomnio se relaciona a eventos estresantes, será necesario seguir una rutina que le ayude a desconectarse y relajarse antes de dormir. Esto puede ser leer un libro, escuchar música, meditar o practicar yoga.
  • Evitar ciertos medicamentos: como antialérgicos y descongestionantes, ya que estos pueden alterar el sueño. En caso de necesitar estos medicamentos, consulte a su médico sobre cuáles no alterarán su patrón del sueño.

3. Terapia cognitivo-conductual: este es un plan de tratamiento psicológico de 6 a 8 semanas para ayudar al paciente a aprender cómo conciliar el sueño más rápido y permanecer dormido durante más tiempo. Se suele recomendar como primera opción de tratamiento para el insomnio crónico y es muy eficaz. Esta incluye las siguientes partes:

  • Terapia cognitiva para sentir menos ansiedad al no poder dormir.
  • Terapia de meditación para relajarse y conciliar el sueño más rápido.
  • Educación del sueño para aprender sobre la higiene del sueño.
  • Terapia de restricción del sueño, la cual limita el tiempo que puede pasar en la cama, para acostumbrarse a utilizar la cama solo para dormir.
  • Terapia de control de estímulos, que implica solo acostarse en la cama si se tiene sueño y levantarse de la cama si no se puede dormir, para relacionar el hecho de estar en la cama para dormir.

4. Medicamentos: muchos medicamentos utilizados para el insomnio son considerados sedantes o hipnóticos y su venta requiere de una receta médica y, aunque existen medicamentos de venta libre que se suelen asociar a la mejoría de la calidad del sueño, solo se deben utilizar estos medicamentos si son recetados por un especialista después de recibir atención médica, ya que estos medicamentos suelen tener efectos secundarios. 

Algunos medicamentos que se suelen recetar para el tratamiento del insomnio son:

  • Preparaciones herbales como el té de tila y la valeriana.
  • Antihistamínicos o antialérgicos de primera generación.
  • Suplementos de melatonina y agonistas de los receptores de melatonina.
  • Benzodiacepinas.
  • Antagonistas de los receptores de la orexina.

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Conclusions

Bibliografía

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